Hierro contra el estreñimiento

Viorel Firoiu, de 48 años, se presentó en el hospital general de Orlea (Rumanía), quejándose de terribles dolores abdominales. El servicio de urgencias del hospital no tardó en hacerle la radiografía que veis ahí arriba.
Como vosotros también lo habéis hecho, los doctores observaron un par de objetos extraños en los intestinos de Firoiu. Por supuesto le pidieron explicaciones… y Viorel se las dio sin poder ocultar la vergüenza.
Al parecer el paciente, en estado de embriaguez, estaba convencido de tras comer una cantidad ingente de cerezas era presa de un feroz estreñimiento. Tras probar varias bebidas alcohólicas más para intentar “desatascarse” y aliviar el dolor se le ocurrió en etílico delirio meterse la cabeza de un martillo por “el tercer ojo” para hacer presión.
Su remedio no tuvo los resultados que él espera, incluso aceptó que el problema se había agravado. Así, resuelto a sacarse el martillo del culo, pensó eso de que “un clavo con otro se quita” y procedió a meterse por ahí otra cabeza de martillo para presionar el otro y extraerlo.
Incomprensiblemente tampoco esa genial idea tuvo resultado. Firoiu aceptó su fracasó, se tragó su orgullo y decidió ir al hospital… donde finalmente hubo que recurrir a la cirugía para sacarle estas dos bonitas herramientas.
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